Peter Ilsted, nacido en Dinamarca y cuñado de otro gran pintor, Vilhem Hammershoi. Pertenecían ambos al grupo "The Free Exhibition" junto a Karl Larsson. En sus obras de colores cálidos, las de Ilsted ya que Hammershoi utilizaba los colores fríos y luminosos, se refleja un estilo de vida tranquilo y ordenado influencia de Vermeer.

Los interiores son austeros, sencillos, sin adornos que nos distraigan. Pero también son inquietantes ya que el tiempo parece haberse parado.

En este cuadro de La Vitrina azul, la acción se centra sencillamente en el momento cotidiano de una mujer que recoge las tazas de té.

Al igual que en las obras de Vermeer, la luz nos entra simplemente por una ventana. Pero al contrario que en algunas obras del pintor holandés, es una luz fría y cenital, propia de Dinamarca. Era la luz que veía todos los días Ilsted. Por eso es tan importante, ya que la vida cotidiana que recrea es la de los daneses.

La figura femenina era la inspiración que necesitaba el artista. Sus hijas y su mujer fueron casi siempre sus modelos. También posó para él su hermana y las criadas. Aquí vemos de nuevo todas las características del autor.

De nuevo otra obra en la que retrata a sus hijas. A las niñas no se les ve el rostro, debido a que Ilsted jamás trabajaba las caras como sucede en los demás cuadros. Quiere presentarnos el momento, el silencio de un hogar equilibrado.

En esta obra perteneciente a su etapa de madurez, vemos que ha evolucionado su estilo. Antes reflejaba la realidad de los espacios austeros de tal manera que nos introducía en ellos por su maestría a la hora de trabajar las texturas. Con la llegada del Art Nouveau difumina este espacio, le concede más importancia al color y lo llena de objetos. Sin embargo se mantiene en la misma línea de lo cotidiano y la representación femenina es lo más importante.
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