El arte victoriano que se desarrolló a lo largo del reinado de Victoria I acompaña al gran desarrollo industrial y expansivo que sufrió Reino Unido, sobre a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Gran Bretaña se convirtió en una poderosa potencia, en un imperio, gracias a las colonias de África y Asia de las que obtenía la materia prima necesaria para su industria. Estaban sufriendo la Primera Revolución Industrial en el plano de lo económico y no poseían suficientes materias primas lo que llevó a la conquista de tierras vírgenes con el pretexto de civilizar a los "pueblos menores" como eran llamados esas tribus dispersas del continente africano.
En el plano político Gran Bretaña gozó de estabilidad aunque en el último tercio del siglo XIX la reina Victoria vio como se agitaba el pueblo por el hambre y otras miserias de su vida diaria. Había crecido la población, hacinándose en los suburbios de las grandes ciudades. En el resto de Europa también había agitación social, masas de obreros protestaban en las calles y se mezclaban también los nacionalismos confundiéndose a veces los términos y las reivindicaciones. De hecho, éste fue uno de los temas que utilizaron los pintores victorianos como crítica social para reflejar las penalidades e injusticias que sufría la clase obrera.
Pero el arte victoriano abarca mucho más que la pintura. La arquitectura pasó por su período ecléctico donde se mezclaban los "neo" como el neogótico, el neobarroco, el neobizantino y una larga lista de estilos dados a lo largo de la historia del arte. También se caracterizó por el uso de materiales como el hierro y el cristal, que la innovó. La arquitectura ya no era para las residencias e iglesias, era una arquitectura para embellecer y renovar la ciudad. Se construyeron iglesias neogóticas, casas, museos, oficinas de correo, tiendas, fábricas, estaciones de tren, teatros... y todo en el fabuloso estilo victoriano que no sólo se encuentra en Inglaterra sino también en sus colonias.
Este estilo también se ve en las artes decorativas e incluso en la escultura.
La pintura requiere sección a parte al coexistir en el mismo largo reinado varias corrientes, movimientos o estilos en la pequeña isla. Generalmente se hace la división en cuatro escuelas o movimientos: Prerrafaelismo, esteticismo y decadentismo, clasicismo y orientalismo. Bienvenidos al comienzo de la era de los "ismos". Sin embargo todos compartían ciertas características comunes, pues lo que los diferenciaba eran los temas que pintaban más que las técnicas. La pintura rozaba el hiperrealismo, era minimalista y no se omitía ni el más mínimo detalle. La representación de la naturaleza era lo más importante aunque las escenas de interiores nos sobrecogen al hacernos creer que estamos dentro de la obra. Era realmente importante trabajar las texturas más que los propios personajes, por eso a veces puede parecer que un personaje no encaja bien en la obra porque parece más pintura que su entorno, que parece una fotografía.
Los temas principales son:

Por un lado tenemos los temas mitológicos muy del gusto prerrafaelista como éste Eco y Narciso de Waterhouse.

La historia británica era otro motivo para pintar, sobre todo la medieval que se consideraba una época idílica de grandes reyes.

Los retratos de Victoria I y de su consorte Alberto eran muy populares como símbolo grandioso de la nación, mera publicidad.

Tampoco faltaba el romanticismo.

Los niños eran otro tema bastante común aunque también los retrataban los impresionistas. Eran el símbolo de la ternura y la inocencia.

No faltaban las alegorías como ésta de Vanidad de Frank Cowper.

Por último nos encontramos con la representación de obras literarias como el poema de La Bella dama de San Merci.
Los movimientos más importantes son los siguientes:
PRERRAFAELISMO

Uno de los integrantes más importantes de esta hermandad fue John Everett Millais.
CLASICISMO

Fidias enseñando el friso del Partenón, obra de Alma-Tádema.
ESTETICISMO Y DECADENTISMO

Las Uvas, obra de John William Godward.
ORIENTALISMO

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